lunes, 14 de mayo de 2012


Bruce Springsteen sella un pacto de honor y gloria con SevillaANDRÉS GONZÁLEZ-BARBA / abc-SEVILLADía 14/05/2012








Bruce Springsteen y Sevilla volvieron a corroborar ayer el milagro. Ni la noche de calor húmedo casi tropical que se vivió en el Estadio Olímpico de la Cartuja pudo impedir que la ciudad se vistiera con sus mejores galas para recibir al «Boss» en el inicio europeo del «Wrecking Ball Tour». Aunque el aforo de 40.000 espectadores no llegó a llenarse completamente, habiendo huecos en gradas y pista, poco importó porque el rockero siempre se deja la piel en cada uno de sus conciertos, como si aquella fuera la última noche en la actuara en su vida. Y es que, como él mismo reconoció el sábado en el encuentro que tuvo con la prensa, «los fans españoles son fantásticos», ya que estos no lo han dejado nunca solo, ni en los peores momentos de su carrera.


El concierto de anoche se vivió con absoluta serenidad, con una total colaboración del público en las horas previas, sobre todo en los accesos al estadio. El aforo estaba compuesto por espectadores de todos los espectros de edad, aunque predominaba un tramo de seguidores adultos, entre los 30 y los 50 años, aproximadamente.
La expectación del público fue creciendo durante los minutos previos al concierto y la impaciencia se hizo más que evidente al superarse la hora del inicio previsto del show, a las nueve de la noche. Con unos veinte minutos de retraso salieron Springsteen y la E Street Band con la música de fondo de «El bueno, el feo y el malo», de Morricone. Tras saludar con un «Hola Sevilla», el «Boss» abrió con su clásico «Badlands», seguido de dos temas de su último disco, «We Take Care of Our Own» y «Wrecking Ball». La veta más folky de la noche llegó con canciones de la talla de «The Death of My Hometown».
Springsteen volvió a saludar el público en español: «Hola Sevilla, qué bueno ver a mis amigos otra vez. Voy a cantar una historia sobre el hola y el adiós, aquello que perdemos y aquello que queda para siempre». Fue una introducción perfecta para «My City of Ruins». En medio de este tema,confesó con gran soltura que «mi mujer (Patti Scialfa) está en casa con los niños y que envía a todos su amor».
A continuación, el músico cogió varios carteles del público y cantó un tema poco frecuente en su repertorio, «Trapped», como indicaba el rótulo escogido. La comunión con el público era total, y así llegó al clásico «Out in the Street», una de las canciones imprescindibles de su disco «The River». El respetable se quedó coreando el tema.
El Springsteen más vital y festivo llegó de la mano de canciones como «Candy's Room» o «Shakled and Drawn», este último con sonidos impregnados de esencia folk. No podía faltar otra de sus canciones más importantes de sus últimos tiempos, «Waitin' on a Sunny Day», donde se colocó un sombrero de paja con el rótulo de Sevilla y sacó a una niña a cantar. Impactante fue la recreación del «Because the Night», que compuso junto a Patti Smith y que resultó uno de los momentos apoteósicos. Tras una primera despedida del escenario sonaron temas como «Rocky Ground», «Born to Run», «Dancer in the Dark», «Bobby Jean» o «Tenth Avenue Freeze-Out», en la que proyectaron imágenes del añorado «Big Man», el gran saxofonista Clarence Clemons, al que alude la canción, y que falleció recientemente.
Springsteen volvió a sellar con Sevilla un pacto de honor y gloria en una noche ya memorable.

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